Los agricultores del Camp de Tarragona llevaron a cabo una acción contundente para visibilizar la crisis de la sequía, dejando avellanos muertos a las puertas del Departamento de Agricultura en Reus y quemando algunos frente a la sede de Aigües de Reus. Esta movilización, que comenzó a las nueve de la mañana en Riudoms, tenía como objetivo principal reclamar soluciones estructurales para garantizar el futuro del sector de la avellana.
“"No sabemos si llegará la resolución y, por lo tanto, si los agricultores cobrarán."
Sergi Claramunt criticó duramente al Govern por el retraso en la resolución de las ayudas destinadas a arrancar los árboles muertos por la sequía, una línea que se abrió en agosto de 2025. El sindicato calcula que será necesario arrancar unas 1.800 hectáreas de avellanos. Los agricultores insisten en que el uso agrario del agua debe ser prioritario, por delante de la industria y el turismo, y piden que Reus utilice agua del Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT) en lugar del pantano de Riudecanyes.
“"La actividad agraria en esta zona está tocada de muerte."
Uno de los agricultores afectados, Josep Zacaries, explicó que ha tenido que arrancar casi el 50% de su explotación, entre 2.500 y 3.000 avellanos. Advirtió que la falta de publicación de la resolución no garantiza la ayuda y que un posible cambio de gobierno podría comprometer los fondos. Mientras tanto, fuentes del Departamento de Agricultura aseguraron que los 45 expedientes se están tramitando dentro de los plazos habituales y que se prevé resolverlos durante febrero, aunque dependen del presupuesto de 2026.
Además de la crisis hídrica y las ayudas, el sector también espera el Plan Nacional del Avellano, prometido por el consejero Òscar Ordeig en julio de 2025 para el otoño. Medio año después, el plan sigue sin presentarse, lo que alimenta el pesimismo entre los agricultores.




