Las lluvias torrenciales recientes en el Tarragonès y el Baix Penedès han evidenciado la vulnerabilidad de la costa ante lluvias torrenciales y han reabierto el debate sobre la gestión de las consecuencias, especialmente la evacuación del agua. Los alcaldes de Roda de Berà y El Vendrell, municipios fuertemente afectados, han exigido actuaciones estructurales, señalando la vía ferroviaria y la N-340 como posibles obstáculos para la salida del agua hacia el mar.
El alcalde de El Vendrell, Kenneth Martínez, ha subrayado la necesidad de "decisiones valientes" para abordar un problema considerado "estructural". Según su opinión, tanto la línea ferroviaria como la N-340 actúan como barreras que dificultan el flujo de agua en ciertos puntos, provocando acumulaciones que pueden circular "como si fuera un sifón". Martínez ha propuesto tratar la cuestión como "un tema de país", estudiando la construcción de más pasos inferiores bajo las infraestructuras y ampliando depósitos y canalizaciones para aumentar la capacidad de absorción y evacuación.
Pere Virgili, alcalde de Roda de Berà, comparte este diagnóstico y ha instado a Adif a actuar "de manera contundente" para hacer la infraestructura ferroviaria más permeable. Virgili ha destacado que en los barrios marítimos de la zona, el problema a menudo radica en la dificultad para que el agua acumulada pueda llegar al mar. Esta cuestión ya se trasladó al conseller de Justicia, Ramon Espadaler, y ahora se quiere volver a plantear a la subdelegación del Gobierno para hacerlo llegar a Adif y al gobierno español.
Además de las infraestructuras viarias y ferroviarias, los alcaldes también quieren revisar la gestión de las ramblas, especialmente aquellas que atraviesan varios municipios. Martínez ha señalado la falta de un "buen protocolo" y de un criterio homogéneo para actuar ante estos cursos de agua, defendiendo la necesidad de "protocolizar" y "profesionalizar" la respuesta con criterios compartidos. A pesar de los desperfectos concentrados en vehículos, locales, garajes y mobiliario de playa, la situación en el frente marítimo recuperó la normalidad durante la madrugada.
En Roda de Berà, se evalúan los daños en la vía pública, playas y la zona costera. Virgili cifra en una veintena los vehículos afectados y prevé que las playas tardarán en recuperarse. Un camping en zona inundable podría requerir una "reconfiguración" del espacio, a pesar de actuaciones previas con la Agencia Catalana del Agua (ACA).
En Coma-ruga, los efectos de la inundación eran visibles el domingo. Trabajadores retiraban barro frente al hotel Maramar, mientras clientes gestionaban con aseguradoras la retirada de vehículos inutilizados. Algunos turistas han adelantado el regreso, mientras otros, como Elena Pérez de Zaragoza, han decidido mantener los planes a pesar del vehículo afectado, valorando que "nosotros estamos bien".
La ausencia de la alerta ES-Alert durante el episodio también ha generado debate. El conseller Ramon Espadaler justificó la no activación por un nivel de aviso del Meteocat de 4 sobre 6, considerado no justificado. La directora del Meteocat, Sarai Sarroca, avaló la actuación de Protección Civil, recordando avisos de predicción y vigilancia. Tanto Martínez como Virgili coincidieron en la necesidad de explicar estos motivos a la ciudadanía.




