La iniciativa llega al pleno del Ayuntamiento de Tarragona este viernes, a pesar de que expertos como Jordi Moreras, profesor de la URV, señalan que el burka no es una prenda observada habitualmente en Catalunya. Según el antropólogo, la intención de estas propuestas es puramente política y busca generar división social.
“"Se está haciendo hervir una olla de xenofobias e islamofobias que tendrá un regusto difícil de digerir en una sociedad democrática."
Por su parte, La Houcine El Goumri, presidente de la Federación de Asociaciones Islámicas de Tarragona, defiende la libertad religiosa y asegura que no existe un problema de seguridad, ya que las mujeres se identifican ante la policía si es necesario. La ciudad ya vivió un veto similar en 2010 que fue anulado posteriormente por la justicia.




