La presión por encajar en cánones de belleza imposibles se ha convertido en una constante transversal alimentada por la publicidad y el cine. Según Raquel Dalmau, investigadora de la Universitat Rovira i Virgili (URV), las redes han democratizado la monetización de la imagen, generando constantes inputs de influencers que utilizan filtros irreales.
“"Ese mensaje del 'si quieres puedes'. Pero no siempre es así."
Esta situación deriva en una hipervigilancia corporal que genera estrés. Beatriz Durán, psicóloga y vocal del Col·legi de Psicologia de Catalunya, señala que esta desconexión puede acabar en trastornos alimentarios. Datos de la Sociedad Española de Medicina Estética confirman que el 69% de las operaciones estéticas se realizan a mujeres.
“"Si ponemos toda la energía aquí, en la estética, no la ponemos en otros espacios."




