El objetivo es dinamizar el barrio de Emprius, que prevé el futuro crecimiento urbanístico de Salou. La modificación permitirá que los espacios, hasta ahora destinados exclusivamente a uso residencial, puedan albergar tiendas, oficinas, bares, restaurantes y servicios diversos como los recreativos, educativos, culturales, sanitarios y deportivos.
Estos terrenos, urbanizados hace casi 20 años, todavía están pendientes de edificar. De los 1.376 pisos previstos en Emprius-Sud, aún quedan 900 por construir. Además, en Emprius-Nord, se proyectan 1.600 viviendas de protección oficial adicionales.
El consistorio considera este ámbito clave para el crecimiento ordenado y sostenible del municipio. La medida busca adaptar el diseño del nuevo distrito a los retos actuales, fomentando la actividad económica y la vida de barrio, evitando que la zona sea exclusivamente residencial. Actualmente, solo un edificio en la avenida Salvador Vilaseca dispone de bajos comerciales.
La reciente apertura de la nueva estación de trenes Salou-PortAventura, hace un año, es uno de los factores clave para esta modificación. Se prevé un incremento notable del tránsito de peatones, y se quiere que los edificios cercanos den servicio a estos usuarios.
Esta zona se convertirá en una puerta de entrada a la ciudad mediante transporte público. Con la futura línea de tranvía prevista para 2029 junto a la estación y el posible traslado de la estación de autobuses, la conectividad mejorará significativamente, impulsando la dinamización social y económica del barrio.
El paseo 30 de Octubre ha reabierto recientemente al tráfico tras obras para duplicar carriles, con el objetivo de absorber el incremento previsto de tráfico. Antes de final de año, se construirá una nueva rotonda en el cruce con la avenida Joan Fuster, frente a la estación.




