La suspensión de la circulación de Rodalies se anunció por megafonía en la estación de Tarragona poco después de que el R15 llegara al andén. El tren finalizó su trayecto en Sant Vicenç de Calders, dejando a los usuarios sin opciones para continuar el viaje.
“"Hay que tener paciencia, pero llevamos muchos años con unas infraestructuras malas y baja financiación."
Este hecho generó un gran desconcierto entre los pasajeros que ya habían accedido al convoy, quienes tuvieron que bajar inmediatamente. La situación reabrió el debate sobre el estado de las infraestructuras ferroviarias en la zona del Tarragonès.
“"Rodalies no es un servicio que se pueda permitir abrir y cerrar cada cinco minutos."




