El cambio climático amenaza los caudales de los ríos Segre y Nogueras

La Confederación Hidrográfica del Ebro actualiza el plan de sequías ante una reducción crítica de los recursos hídricos y el aumento de la demanda.

Imagen genérica de la sequía en el río Segre.
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Imagen genérica de la sequía en el río Segre.

Los ríos Segre y Nogueras, en la demarcación de Lleida, se enfrentan a una reducción significativa de sus caudales debido al cambio climático, según un nuevo plan de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).

La demarcación de Lleida se encuentra ante una situación crítica para la disponibilidad de agua, con una previsión de caída de los caudales de los ríos Segre y Nogueras. Esta merma se producirá simultáneamente a un incremento de la demanda, principalmente por el aumento de la evapotranspiración vegetal debido a las altas temperaturas.
Según los estudios recogidos en el Plan de Sequía actualizado por la CHE, se espera una mayor frecuencia de episodios de sequía, con duraciones de dos a cinco años. Las proyecciones indican un aumento de las temperaturas de hasta 5,5 grados centígrados antes del final de siglo, acompañado de olas de calor extremas más habituales. Esto afectará a sistemas hídricos ya vulnerables por la disminución de la humedad del suelo, la recarga de los acuíferos, el vertido superficial y los caudales circulantes.
El documento alerta de que las sequías prolongadas serán más frecuentes a partir de 2040. Las cuencas del Segre y la Pallaresa podrían experimentar una reducción del vertido de entre el 7,04% y el 14,12%, mientras que las de la Ribagorzana y el Ésera podrían verse afectadas en un 7,36% hasta el 16,16% a lo largo del siglo. En el corto y medio plazo, las reducciones estimadas se sitúan entre el 3,06% y el 8,9% para la década actual y la siguiente.
Miguel Ángel García Vera, jefe de la Oficina de Planificación de la CHE, ha subrayado la necesidad de que todos los usuarios tomen conciencia de esta situación y desarrollen planes de contingencia. La previsión de reducción de aportaciones y la mayor frecuencia de extremos como avenidas y sequías requiere una adaptación para aprovechar mejor los recursos hídricos disponibles.
El plan propone medidas como armonizar la gestión del Segre y la Pallaresa para permitir el riego de 25.000 hectáreas de las 70.000 del Canal de Urgel desde el Canal Principal y el Auxiliar. En situación de emergencia, se prevé movilizar los 91 hectómetros cúbicos de agua embalsada para usos hidroeléctricos en la Pallaresa, garantizando así una reserva para abastecimientos en Rialb.