El alcalde, Josep Maria Vallès, defendió que el incremento, previamente aprobado en pleno, “no pasará”. La decisión se justifica por un ajuste de los costes reales derivados de las mejoras en el servicio de limpieza y recogida de residuos. Aunque el nuevo contrato supone un gasto anual que ha pasado de ocho a trece millones de euros, el consistorio puede frenar el aumento.
“"La facturación no es fija, es variable y cuando se redactó la tasa había previsiones que algunas se han cubierto y otras no."
El teniente de alcalde Carles Brugarolas detalló que la "implementación progresiva" del nuevo servicio durante el último año ha facilitado encontrar un "mecanismo" para ajustar los costes del servicio a los recibos. Aseguró que esta congelación de la tasa "no tendrá ningún impacto" negativo en los presupuestos de 2026.
El gobierno municipal (formado por Junts y ERC) ha reiterado su rechazo a la ley que obliga a los ayuntamientos a repercutir el coste total del servicio a los ciudadanos. Esta gestión detallada de los costes también permite al consistorio ser optimista respecto a mantener la tasa sin incrementos en 2027.




