La iniciativa consiste en la instalación de 75 contenedores cerrados que requieren una identificación digital para su apertura. Este sistema, que dará servicio a unas 860 viviendas, se centra exclusivamente en las fracciones de resto y orgánica, mientras que el papel, el vidrio y el plástico se mantendrán con el método de acceso libre convencional.
Para facilitar la transición, el consistorio repartió previamente un lote informativo a las familias afectadas. Este paquete incluía dos tarjetas magnéticas por hogar, bolsas compostables y un cubo para la orgánica. A diferencia de otros municipios, en Terrassa los contenedores estarán disponibles las 24 horas del día durante todo el año.
“"El objetivo es mejorar la calidad de la recogida selectiva, reducir impropios, avanzar hacia los objetivos europeos y fomentar la corresponsabilidad ciudadana."
Este proyecto piloto cuenta con la financiación de los fondos europeos NextGenerationEU. Mediante el seguimiento digital de las aportaciones, la administración podrá analizar el uso real del servicio calle por calle.




