La carretera T-314, que une Cambrils y Reus, se ha situado a la cabeza del ranking de peligrosidad, desplazando a la BP-1417 (la Arrabassada), que conecta Sant Cugat con Barcelona. Estas dos vías son las únicas consideradas de “riesgo muy alto” en todo el país, según el informe que analiza el trienio 2022-2024.
“"En la T-314 ha habido dos víctimas mortales y un herido grave, hechos que han disparado los números. Había un elemento que cruzaba la carretera y una protección que no estaba."
El estudio, que ha analizado más de 6.300 kilómetros de carreteras interurbanas, revela que el 26% de la red viaria presenta un riesgo alto o muy alto de accidente grave o mortal, dos puntos porcentuales más que en el periodo anterior. Este riesgo se concentra mayoritariamente en carreteras convencionales.
El incremento de la siniestralidad grave y mortal ha crecido un 14,1% en el conjunto de los tres años, pasando de 509 a 581 accidentes, según el presidente del RACC, Josep Mateu. El informe subraya la preocupante implicación de las motocicletas, que están presentes en el 47% de los accidentes mortales, a pesar de representar solo el 3,2% de la movilidad global.
Entre las diez carreteras más peligrosas se han incorporado la BC-5224 (entre Manlleu y Torelló), la C-14 (entre Artesa de Segre y Ponts) y la C-31 (entre Sitges y Castelldefels). En contraste, la A-2, entre Vidreres y Aiguaviva, se ha convertido en el tramo con menor riesgo de Cataluña, sin registrar ningún accidente grave o mortal a pesar de su elevada intensidad de tráfico.




