Desde el inicio del episodio de frío intenso, el sábado 3 de enero, hasta la noche del jueves 9 de enero, la organización humanitaria registró 776 atenciones, de las cuales 56 fueron a mujeres y 720 a hombres. Un total de 365 personas fueron alojadas temporalmente en albergues de emergencia y se distribuyeron 342 servicios de manutención.
El operativo especial se amplió a 28 municipios catalanes, en coordinación con los ayuntamientos y tras la alerta de Protecció Civil por temperaturas bajo cero. En la demarcación de Barcelona, además de Cerdanyola del Vallès y Ripollet, se actuó en Badalona, Sabadell, Montcada i Reixac, Granollers, Mataró, Terrassa y Vic, entre otros.
Entidades como la Fundació Arrels han reclamado que los dispositivos de acogida se activen de manera preventiva, sin esperar a que las temperaturas bajen hasta los umbrales mínimos fijados por los protocolos.
En el conjunto de los dispositivos participaron 314 personas (234 voluntarias y 80 técnicas) y 59 vehículos, integrados en las Unidades de Emergencia Social (UES) y en las Unidades Móviles de Salud (UMS). Los equipos ofrecieron mantas térmicas, sacos de dormir y bebidas calientes. Lamentablemente, durante este episodio murieron dos personas sin hogar en el área metropolitana de Barcelona.
Las entidades sociales reclaman mayor coordinación y recursos estables para afrontar el sinhogarismo más allá de los dispositivos puntuales de emergencia. En Cerdanyola, la propia Cruz Roja ha alertado recientemente del aumento de la pobreza y del número de personas que viven en la calle.




