Sala, nacido en Girona en 1940, dedicó muchos años de su vida a luchar por una vida mejor para los enfermos de Parkinson y sus familiares y cuidadores, especialmente en Sant Cugat.
“"Una persona encantadora que fue presidente de la asociación del Parkinson de Sant Cugat, entidad que trabaja desde el voluntariado para mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta enfermedad y también de sus familiares."
Químico de profesión, se le diagnosticó la enfermedad a los 65 años, coincidiendo con su jubilación. Fue entonces cuando se implicó valientemente para visibilizar la enfermedad y reclamar más atención y recursos.
Su labor fue reconocida en 2011, cuando la delegación de Sant Cugat de la Associació Catalana del Parkinson, bajo su liderazgo, recibió el prestigioso Premi Ciutat de Sant Cugat 2011.




