La segunda movilización de la jornada contra el caos en la red ferroviaria llegó rápidamente a la Plaça de Sant Jaume desde la Estació de França. Muchos manifestantes, como Joana, residente en Granollers, han optado por el autobús alternativo, ya que han perdido la confianza en el servicio de Renfe. Sin embargo, Joana explicó que incluso el bus va muy lleno y a menudo hay que ir de pie.
“"Porque la gente viva en la montaña, en Ripoll, en Puigcerdà, no somos ciudadanos de segunda. Tenemos derecho a la movilidad igualmente."
El caso de Maria ilustra la situación crítica en la R3, donde hace tiempo que no hay servicio entre La Garriga y L'Hospitalet. La manifestante consideró "un escándalo" que le hubieran dicho que su línea no es prioritaria y que será la última en ser reparada. Además, Montserrat, que asistió en silla de ruedas desde Arenys de Munt, reclamó trenes accesibles y una mejor gestión, citando fallos constantes en los ascensores de las estaciones.
Sufrimos Rodalies casi todos los días. Trenes que no vienen, trenes que se cancelan, convoyes a oscuras y sin rotulación. La desinformación nos mata.
Otros usuarios denunciaron que los horarios actuales se asemejan a los de fin de semana, con un tren cada hora, y que si uno falla, la espera se duplica. Estudiantes que deben ir a la UAB se encuentran sin conexión en la R8, calificando la situación de "desbarajuste absoluto" por la falta de información clara en los andenes.




