La degradación de la calzada en este tramo que conecta el Alt Urgell y la Cerdanya se ha acelerado desde finales del año pasado. La aparición de baches supone un riesgo para la seguridad vial, situación agravada por el frío y el uso de potasa contra el hielo.
El Gobierno ha confirmado que la renovación del firme está prevista para la primavera, alegando que es necesaria una mejor climatología para asegurar la durabilidad del pavimento. Las administraciones locales, aunque comprenden la decisión técnica, exigen medidas provisionales de señalización.
“"Entiendo que con este tiempo no se puede poner alquitrán porque no aguantaría, pero alguna solución debe haber porque es un peligro. Se tiene que señalizar muy bien."
La situación ha generado quejas en el Parlament de Catalunya y en el Senado, donde diversos grupos políticos han denunciado el abandono de esta vía de comunicación esencial para el Pirineo.




