El caso de Albert Solà ha reabierto el debate sobre las adopciones fallidas. Según explicó en el programa Versió RAC1, la familia contactó con una asociación de Lliçà d'Amunt para encontrar un animal apto para convivir con tres niños pequeños. Pese a las garantías iniciales, los problemas de marcaje y agresividad surgieron pronto.
“"Nos marcaba. Te clava los dientes, duele, te hace una marca, te hace sangre, a los niños y a todos."
Tras intentar corregir la conducta con un etólogo sin éxito, la familia solicitó devolver al animal. Sin embargo, la entidad del Vallès Oriental se niega alegando falta de espacio. La protectora, por su parte, culpa a la familia de no seguir las pautas de educación y afirma que los niños molestan al animal.




