La capital francesa vivió el pasado lunes una de las nevadas más intensas de los últimos años, con una capa blanca de hasta tres centímetros que cubrió lugares emblemáticos como los jardines de la Torre Eiffel. Esta situación obligó al Prefecto de Policía de París a pedir a la ciudadanía limitar los desplazamientos.
Las incidencias en el transporte fueron inmediatas. El servicio público de autobuses de la región de la Isla de Francia fue interrumpido, y las aerolíneas en los aeropuertos de Charles de Gaulle y Orly tuvieron que reducir un 15% el número de vuelos. En las carreteras, el servicio Bison Futé registró más de 1.050 kilómetros de atascos, una cifra excepcional.
“"Las condiciones de circulación podrían seguir siendo difíciles hasta mañana por la mañana."
Ante el colapso, el Prefecto de Policía de París limitó la velocidad a 80 km/h en toda la región y prohibió la circulación de vehículos pesados de más de 3,5 toneladas. Esta restricción se extendió a otras zonas del norte de Francia, como Bretaña y Normandía, después de que Météo France activara la alerta naranja por nieve y hielo en 23 departamentos desde el domingo.




