A pesar de ser sábado y haber menos afluencia de viajeros que un día laborable, decenas de personas volvieron a sufrir la incertidumbre de no saber si llegarían a su destino. Desde primera hora de la mañana, los trenes acumularon importantes demoras que se sumaban a los retrasos y cancelaciones registrados el viernes, justo después de restablecerse la circulación ferroviaria.
La suspensión definitiva del servicio se anunció alrededor de las 13:00 horas para garantizar la seguridad y operatividad del transporte. En total, catorce trenes de veintitrés con salida o llegada a la capital del Segrià quedaron suspendidos. En la línea RL4 (Lleida a Terrassa), se cancelaron 5 de los 8 viajes programados, mientras que en la RL3 (Lleida a Cervera) se suspendieron dos convoyes.
El retraso más significativo se registró en el tren que debía salir a las 11:12 horas de Lleida con destino a Terrassa-Barcelona, que ya acumulaba más de una hora de demora antes de partir y que finalmente se vio afectado por la suspensión total. Renfe tuvo que contratar un autobús alternativo después de que los usuarios esperaran más de dos horas.
Las estaciones de Cervera y Tàrrega quedaron completamente vacías. Los autocares contratados por Renfe como transporte alternativo esperaban órdenes a las 9:30 horas en la estación de autobuses de Cervera, aunque posteriormente fueron redirigidos hacia Calaf. El sentimiento generalizado entre los afectados era de acuerdo con la suspensión si no se podían cumplir los trayectos y horarios con garantías.




