La Clínica Sant Josep de Manresa estrena una Unidad de Memoria especializada

El nuevo servicio privado se centra en la evaluación de trastornos cognitivos en adultos e incorpora pruebas avanzadas para la detección precoz del Alzheimer.

Ilustración de un cerebro humano o una persona mayor realizando un ejercicio de memoria en un entorno clínico.
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Ilustración de un cerebro humano o una persona mayor realizando un ejercicio de memoria en un entorno clínico.

La Clínica Sant Josep de Manresa ha puesto en marcha una nueva Unidad de Memoria para la evaluación y el diagnóstico de trastornos cognitivos en personas adultas, reforzando la atención especializada en la Catalunya Central.

La Clínica Sant Josep ha inaugurado un servicio innovador y especializado destinado a la evaluación, el diagnóstico y el seguimiento de los trastornos de la memoria y otras alteraciones cognitivas. Esta unidad privada está orientada a personas adultas, a partir de los 16 años, con sospecha de deterioro o dificultades en habilidades mentales.
Entre los síntomas que aborda la unidad se encuentran los problemas persistentes de memoria, el déficit de atención, las alteraciones del lenguaje o los cambios significativos en el comportamiento que pueden evidenciar un trastorno más o menos grave, así como trastornos causados por enfermedades o el envejecimiento.

"La combinación de la evaluación neurológica y el estudio neuropsicológico es clave para detectar de forma precoz los primeros signos de deterioro cognitivo y diferenciar entre las diversas causas posibles."

Profesionales de la Unidad · Responsables del Servicio
El servicio se basa en un modelo multidisciplinario que integra de manera coordinada la labor de la especialista en neurología, la Dra. Anna Mas Vidal, y el neuropsicólogo clínico, Jordi Sánchez Monteagudo. Esta aproximación rigurosa e integral permite analizar detalladamente funciones como la memoria, la atención, el lenguaje y las funciones ejecutivas.
Para los pacientes seleccionados, la unidad ofrece la posibilidad de realizar pruebas avanzadas, incluyendo imágenes cerebrales y análisis sanguíneos para la detección de biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer. Esta tecnología mejora significativamente la precisión diagnóstica y facilita la identificación de la enfermedad en sus fases más iniciales.