El nuevo servicio, resultado de la concesión pública otorgada por la Generalitat a Monbus, prometía más viajes, frecuencias en hora punta e información en tiempo real mediante una aplicación móvil. Sin embargo, el estreno se vio empañado por el desconcierto.
“"El viernes se colgaron los nuevos horarios en las redes, cuando entraban en vigor el lunes. Se ha dejado poco margen a la gente para planificar su viaje teniendo en cuenta que hay cambios de horarios, paradas, expediciones que no llegan al centro..."
Además de los horarios, los usuarios se encontraron con la supresión de paradas en el centro de Barcelona, concretamente en la Gran Vía. Ahora, algunos autobuses solo llegan o salen de la estación de Maria Cristina, un hecho que ha generado controversia según las necesidades de cada viajero.
Las incidencias comenzaron desde primera hora. En la estación de autobuses de Manresa, uno de los nuevos vehículos híbridos salió con 14 minutos de retraso, a las 10:44 horas, debido a un problema con la señal de destino. Una pasajera habitual, Hirune, relató haber sufrido retrasos y haber tenido que viajar de pie en horas punta.




