La situación en Irán ha impactado directamente en la comunidad académica local. Científicos como Mahsa Sheikholeslami, investigadora de datos en el Hospital Sant Joan de Reus, relatan la dificultad de mantener la normalidad laboral mientras sufren por la seguridad de sus familias. Los cortes constantes de internet y electricidad dictados por el régimen iraní han dejado a muchos de estos residentes sin contacto con sus allegados.
“"No tengo noticias de mi familia. Internet está cortado desde que empezó la guerra. Ha habido bombardeos en mi ciudad y no sé si están a salvo."
Además del desgaste emocional, muchos estudiantes se enfrentan a una crisis financiera. La devaluación de la moneda iraní, que ha caído un 600% respecto al euro, y el bloqueo de transferencias internacionales han dejado a varios investigadores sin los fondos familiares. Ante esta realidad, URV Solidària ha activado mecanismos de ayuda económica y acompañamiento psicológico.




