El incidente se inició a las 10 horas cuando se detectó que un pasajero había configurado un punto de acceso a internet (hotspot) dentro de la aeronave con un nombre que contenía una amenaza de explosivo. Esta acción provocó la activación inmediata de los procedimientos de seguridad aérea internacionales.
El avión, identificado como el vuelo TK1853, fue autorizado a entrar en el espacio aéreo español con el apoyo de un avión de combate francés, según confirmaron fuentes del Ministerio de Defensa. El aterrizaje se produjo finalmente a las 11 horas, en una zona de seguridad apartada de las terminales.
Las fuerzas de seguridad están evaluando la situación, pero el aeropuerto continúa operando con total normalidad.
Tras el aterrizaje, el pasaje fue desalojado y se activó la Sala de Crisis bajo la dirección de AENA. Efectivos de la Guardia Civil, que lidera las comprobaciones, junto con los Mossos d'Esquadra, la Policía Nacional y la Policía Local, se desplazaron al lugar.
La situación conllevó la activación del plan Aerocat por parte de Protecció Civil y el despliegue de cinco dotaciones de los Bomberos en prevención. La aerolínea Turkish Airlines aseguró que todo el proceso se estaba llevando a cabo conforme a las normas internacionales de seguridad.




