El negocio, originario de Belén (en el centro de Cisjordania) y con 150 años de trayectoria, se trasladó a la capital catalana el pasado octubre huyendo de la caída del turismo provocada por el conflicto en la Franja de Gaza.
“"Es imposible tener un negocio normal con alquileres tan altos en el Gòtic."
La tienda, ubicada en la calle de Escudellers, 56, daba empleo a una veintena de artesanos de Belén que elaboraban figuras, belenes y otros artículos de madera de olivo. El cierre ha sido una sorpresa, ya que a mediados de diciembre el dueño había expresado su deseo de crear figuras de caganers para las próximas fiestas.
Mickel, instalado en Barcelona, no descarta reabrir si encuentra una ubicación con un alquiler asequible, aunque reconoce la dificultad. Este cierre se suma al goteo de comercios históricos que han desaparecido recientemente del Gòtic, como la papelería Conesa o Casa Jornet.




