La nueva sociedad mercantil, con un capital social de dos millones de euros y sede social en Barcelona, estará participada en un 50,1% por Renfe y el 49,9% por la Generalitat. El objetivo es que Rodalies de Catalunya se convierta en la operadora futura, buscando mejorar un servicio obsoleto que sufre averías e incidencias a diario.
A pesar de la nueva titularidad de los trenes, las vías ferroviarias seguirán perteneciendo a Adif, entidad pública dependiente del Ministerio de Transportes. Por ello, el calendario de obras para mejorar la red lo sigue fijando Adif, lo que implica que el 2026 estará plagado de interrupciones y afectaciones.
“"Tenemos mucho margen de mejora y creemos que con nuestra apuesta inversora los usuarios las verán muy pronto."
Una de las obras más críticas es el corte de la línea R3 (que conecta L'Hospitalet de Llobregat con Puigcerdà) entre L'Hospitalet y La Garriga, que se prolongará hasta finales de 2027. Este proyecto busca desdoblar las vías entre Parets del Vallès y La Garriga, un tramo de vía única que históricamente ha generado cuellos de botella e incidencias.
Las obras en las grandes terminales también continuarán. La actualización de la estación de Sants, la más icónica de Barcelona, se extenderá durante todo el 2026 y no se espera que finalice hasta 2028. Asimismo, la construcción de la futura estación de La Sagrera, cuya inauguración está prevista para 2031, seguirá siendo un punto de intensa actividad durante este año.
Otros trabajos importantes incluyen la continuación del soterramiento de la línea R2 a su paso por Montcada i Reixac, proyecto que ha sufrido retrasos tras la aparición de grietas en viviendas. Por otro lado, Sant Feliu de Llobregat verá este 2026 el desmantelamiento de las vías en superficie tras la finalización del soterramiento de las líneas R1 y R4.




