Van der Lubbe, que vive en la capital catalana con su pareja Marta y su hijo Sam, eligió Barcelona por su conectividad internacional, crucial para su trabajo en la consultoría boutique, y por el apoyo familiar que recibe en Olesa de Montserrat.
Entre los aspectos positivos, el consultor destaca la cultura que “valora la presencia por encima de las prisas”, la proximidad al mar, los hospitales de primer nivel, los centros de investigación y el excelente talento en diseño.
“"La excelencia comienza con lo básico. Si Barcelona puede arreglar bicicletas y terminar las obras públicas con el mismo cuidado, atraerá naturalmente a quienes construyen el futuro."
En cuanto a las mejoras, Van der Lubbe alaba la plataforma de participación ciudadana Decidim, pero desea que esa transparencia y capacidad de respuesta se aplique a la gestión cotidiana, como la reparación de bicicletas Bicing o la transparencia en los comentarios sobre autobuses.




