La pieza, de 47 toneladas, fue construida en la fábrica barcelonesa de La Maquinista Terrestre y Marítima y regresó a su lugar de origen el pasado mes de diciembre, tras seis décadas de servicio por diversas ciudades de España. Su restauración fue llevada a cabo de manera voluntaria por trabajadores de la sección sindical de CCOO en Alstom, con el objetivo de preservar la memoria industrial.
La locomotora diésel 10335 simboliza la relevancia que tuvo la fábrica, fundada en 1855 a raíz de la fusión de Valentí Esparó y Cia con la Barcelonesa de Tous i Ascacíbar. Originalmente ubicada en la Barceloneta, se trasladó a Sant Andreu en 1920.
La instalación de la locomotora 10335 consolida el parque como un espacio de memoria histórica y patrimonio industrial en Barcelona.
Tras el cierre de las fábricas en 1993, los trabajadores crearon la Fundació Museu Historicosocial de La Maquinista Terrestre i Marítima y Macosa (MTM y Macosa) en 2003 para difundir la memoria histórica, cultural y laboral de estas empresas, caracterizadas por su activa participación en la lucha por los derechos laborales.




