La compañía aérea habría recibido un correo electrónico durante el vuelo advirtiendo de la posible presencia de un explosivo a bordo. Ante la alerta, la aerolínea avisó a las autoridades competentes, que activaron inmediatamente los protocolos de seguridad.
Fuentes cercanas al aeropuerto confirmaron que el avión fue escoltado por dos cazas de combate mientras sobrevolaba el Mediterráneo hasta su aterrizaje en Barcelona. La aeronave fue dirigida a una pista no operativa para poder evaluar la situación con seguridad.
“"Aquí todo el mundo estaba un poco alarmado al principio."
Pese a la inquietud inicial entre los empleados del aeródromo, la gestión del incidente se llevó a cabo con discreción. El avión fue apartado a una zona alejada para su revisión, mientras que el resto de operaciones del aeropuerto continuaron con normalidad, sin cancelaciones ni interrupciones en otras compañías.
Una vez en tierra, las fuerzas de seguridad registraron la aeronave y a los pasajeros. Desde el aeropuerto se confirmó que, una vez desactivada la alarma y activados los protocolos, el tráfico aéreo se normalizó rápidamente el mismo jueves.




