Las propuestas presentadas por Barcelona en Comú y ERC han prosperado con el apoyo de Junts, mientras que el gobierno municipal ha optado por la abstención. El concejal de Economía, Jordi Valls, ha señalado que el consistorio sigue de cerca el proceso gestionado por Mercasa, pero prefiere esperar a los resultados de la puja para conocer el precio de mercado del inmueble.
La subasta está programada para el 10 de junio con un precio inicial de 25,7 millones de euros. Si no hay compradores, el importe podría reducirse hasta los 18,5 millones. Valls ha recordado que el Ayuntamiento rechazó pagar 27 millones anteriormente y ha asegurado que, sea quien sea el dueño, el consistorio controlará los usos del centro.
“"Ninguna subasta u operador hará un uso del centro que este ayuntamiento no controle."
Los grupos de la oposición han mostrado su decepción ante la postura del ejecutivo de Jaume Collboni. Jordi Coronas (ERC) ha defendido que no se deberían subastar edificios públicos sin aval municipal, mientras que Marc Serra (BComú) ha acusado al gobierno de falta de interés por el futuro del barrio de la Vila Olímpica.




