Aunque el mar Mediterráneo se considera la fuente principal de humedad, esta nueva investigación científica amplía el foco hacia el océano. Según los datos obtenidos mediante simulaciones de alta resolución, el calentamiento inusual de las aguas atlánticas aportó un flujo extra de vapor de agua que viajó miles de kilómetros.
El estudio concluye que sin el exceso de temperatura en ambas masas de agua, el volumen de lluvia habría sido hasta un 40% inferior. Concretamente, la aportación del Atlántico Norte fue responsable de un 15% de la intensidad total del episodio, actuando en los niveles medios de la troposfera.
Este fenómeno se combinó con una configuración atmosférica precisa y la orografía del terreno. La investigación subraya que las tormentas extremas no dependen solo de la energía del mar más cercano, sino de dinámicas climáticas globales cada vez más influenciadas por el calentamiento global.




