La tormenta comenzó como un día de lluvia convencional, pero la cota de nieve bajó rápidamente hasta los 100 metros al mediodía. En la capital catalana, el colapso total se produjo sobre las cuatro de la tarde, coincidiendo con la salida de los colegios, dejando las playas teñidas de blanco.
El transporte público quedó suspendido, salvo el Metro de Barcelona, que funcionó toda la noche. Las Rondas sufrieron cortes y la Guàrdia Urbana prohibió el acceso a vehículos sin cadenas en las zonas más afectadas por el hielo.
En el resto del territorio, el Maresme registró acumulaciones récord de 88 centímetros en el Montnegre, mientras que en Girona unas 200.000 personas se quedaron sin luz debido a la caída de torres de alta tensión por el peso de la nieve.




