El artista catalán, que alcanzó la fama con su éxito Rikiti un par de años antes de su aparición en Eufòria, ha confesado que se arrepiente de su nombre artístico. Según ha explicado, lo eligió inicialmente para canciones que no pretendía que tuvieran repercusión, y el éxito inesperado de Rikiti lo llevó a mantenerlo a pesar de no ser de su agrado.
“"Es el peor nombre que jamás podría haber pensado. Es feo, difícil de decir, difícil de escribir y te lleva geográficamente a Sudáfrica. Es bastante horrible…"
A pesar de su opinión sobre el nombre, el artista no siente lo mismo por la canción que lo catapultó a la popularidad. Ha destacado que no odia Rikiti, ya que la considera una buena canción, y ha expresado su sorpresa por el impacto que tuvo, ya que surgió de una colaboración informal con un amigo.
“"No odio Rikiti porque es una canción muy buena, simplemente digo que me sorprendió mucho cuando lo petó. Era una de esas canciones que haces con el típico amigo de toda la vida entre risas."
Desde muy pequeño, el cantante tenía clara su vocación musical. Antes de alcanzar el éxito, encadenó varios trabajos relacionados con la industria, como conserje en locales de ensayo, montador de conciertos, técnico de sonido, camarero y servicio de catering para artistas. También ejerció como profesor de música en una escuela de Sant Just Desvern, un trabajo que dejó temporalmente después del éxito de Rikiti y que, por el momento, no tiene intención de retomar.
En el ámbito personal, el artista ha revelado detalles sobre sus orígenes familiares, con padre argentino, madre catalana y abuelos italianos, lo que le lleva a sentirse sin una adscripción geográfica clara. También ha compartido su experiencia reciente como padre, destacando el reto de compaginar la paternidad con su carrera musical, especialmente durante la preparación de su gira y su participación en Eufòria.
Sobre su labor como jurado en Eufòria, ha comentado con humor el vestuario "estrafalario" que se les requiere, pero ha asegurado que disfruta de la experiencia y que intenta ser sincero y coherente con su criterio, aunque el programa fomenta el refuerzo positivo.