Tras quedar parapléjica por una infección, la vida de Mercè Tarruella se limitó a permanecer en cama, una realidad común en una época donde la medicina no ofrecía soluciones a estos pacientes. Su destino cambió al conocer al doctor Miquel Sarrias, quien regresaba de Inglaterra con la misión de fundar el Instituto Guttmann en Barcelona.
“"Yo nunca había visto una silla de ruedas. En Barcelona no había. Los parapléjicos estaban en casa, encerrados, y morían pronto."
El ingreso de Mercè en diciembre de 1965 en el Instituto Guttmann, donde aprendió a usar una silla traída de Inglaterra, fue “como volver a nacer”. Al recibir el alta, realizó el que se considera el primer viaje en silla de ruedas por Barcelona, teniendo que circular por la calzada debido a la falta de rampas y accesibilidad en las aceras.
La rehabilitación no solo le dio movilidad, sino una autonomía impensable antes de los años 60, permitiéndole vestirse, hacer tareas domésticas y cuidar de su hogar. Mercè, de 91 años, celebra los avances médicos y sociales actuales, aunque subraya que la accesibilidad, especialmente en el transporte público, aún necesita mejoras.




