Solo cinco años después de su estreno, la infraestructura ferroviaria en el entorno de la futura estación de La Sagrera ha requerido una intervención urgente por un desgaste inusual y completamente imprevisto. Este problema se localiza en la curva que conecta la estación con Sant Adrià de Besòs, un punto con elevado tráfico que generaba tensiones superiores a las previstas.
Estas tensiones han provocado un consumo acelerado de los carriles y un desgaste en las pestañas de las ruedas de los trenes de Rodalies. Inicialmente, Adif intentó paliar el problema reduciendo la velocidad máxima permitida de 60 km/h a 30 km/h. La actuación actual, presentada como “mejora de los parámetros geométricos de la vía”, busca una solución permanente modificando el hormigón y ajustando los carriles.
“"Ahora tomo la L2, enlazo con la L1 en el Clot y continúo hasta mi destino. Puedo tardar al menos 20 minutos más que en tren."
El corte afecta a las líneas R1 y RG1, obligando a los usuarios a recurrir a rutas alternativas, principalmente la línea L2 del metro desde Badalona. Esta interrupción, que finaliza el domingo 11 de enero, también se está aprovechando para reforzar la catenaria rígida en los extremos del túnel de La Sagrera para ganar fiabilidad y evitar posibles incidencias.




