El crimen ocurrió en el domicilio de la pareja en el Barcelonès. La autora ató las manos de la víctima a la espalda, dejándolo "completamente inmovilizado" bajo la falsa apariencia de una dinámica sexual, según el escrito de acusación de la fiscal.
“"Lo cual incrementó su sufrimiento de forma totalmente gratuita e innecesaria para causarle la muerte."
Una vez inmovilizado, la condenada propinó 118 puñaladas al hombre mientras aún estaba vivo. La Fiscalía consideró que la actuación fue "completamente inesperada", impidiendo que la víctima pudiera ejercer "ningún tipo de defensa eficaz".
El acuerdo se cerró antes del juicio que debía celebrarse este miércoles en la Audiencia de Barcelona. Aunque la Fiscalía pedía inicialmente 25 años, la confesión de la acusada permitió la rebaja de la pena a 20 años y un día, más cinco años de libertad vigilada posterior.




