La joven pudo cumplir su voluntad después de que la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña aprobara su caso a mediados de 2024. Sin embargo, el proceso estuvo marcado por una intensa oposición legal por parte de la asociación Abogados Cristianos, que representaba al padre de Noelia, quien inicialmente se oponía a la decisión de su hija.
El letrado de la organización ultracatólica, José María Fernández, convocó a la prensa a las puertas del centro hospitalario de Sant Pere de Ribes justo a la hora prevista para la eutanasia. Desde allí, criticó duramente la ley y el sistema sanitario, argumentando que no se habían ofrecido alternativas suficientes a la joven de 25 años.
“"La muerte de Noelia es un fracaso de todos. También mío como abogado y del sistema de manera profunda."
Fernández reiteró que la ley de eutanasia se estaba aplicando como una 'ley de suicidio asistido' y lamentó que ni el Tribunal Supremo ni el Constitucional hubieran aceptado sus alegatos. También cuestionó la capacidad de Noelia para tomar una decisión de esta magnitud debido a sus problemas de salud mental y la falta de 'pruebas objetivas sobre su dolor y padecimiento'.
A pesar de la oposición legal y las protestas externas, la familia de Noelia, incluido su padre, la acompañó en la habitación hasta el momento del inicio del procedimiento, que se llevó a cabo alrededor de las 18:30 horas. En el exterior, decenas de personas, incluidos miembros de la Iglesia Evangélica Filadelfia, intentaron hacerla cambiar de opinión con cánticos y lemas como 'No estás sola' o 'Noelia te queremos', a pesar de las peticiones de silencio de los Mossos d'Esquadra y de un familiar afectado.




