La patrulla de distrito de la Guardia Urbana detectó el vehículo alrededor de las cinco de la tarde. Tras detener el coche, los agentes confirmaron que el conductor era menor de edad y, evidentemente, no disponía de la licencia de conducir reglamentaria.
Esta acción se considera un delito contra la seguridad vial. Por este motivo, el menor quedó investigado por conducir sin carné, mientras que su padre, que era el acompañante y titular del turismo, también fue investigado.
La sanción para el padre, investigado como cooperador necesario, puede superar los 2.000 euros, con riesgo de 180 días de arresto en caso de impago.
El padre se enfrenta a cargos como cooperador necesario por haber permitido esta conducta ilícita. La sanción económica recae sobre los tutores legales del menor y, en el caso del acompañante, puede superar los 2.000 euros.
El atestado policial señala que, en caso de que el padre no pudiera o quisiera pagar la multa, se arriesgaría a una pena sustitutoria de 180 días de arresto.




