La operación se ha llevado a cabo en un paciente con isquemia crónica crítica, una enfermedad que reduce el flujo sanguíneo y conlleva un alto riesgo de amputación. El nuevo sistema actúa manteniendo la arteria abierta mientras libera un fármaco para evitar futuras obstrucciones, con la particularidad de que el cuerpo lo absorbe gradualmente.
Este avance tecnológico permite tratar lesiones en arterias pequeñas que son difíciles de abordar con métodos convencionales. Al ser reabsorbible, el tratamiento garantiza una recuperación más natural sin dejar materiales permanentes en el sistema vascular del paciente.
El centro hospitalario de Girona prevé realizar unas quince intervenciones de este tipo durante el presente año. Esta tecnología supone un salto cualitativo en el tratamiento de enfermedades arteriales complejas en la demarcación.




