La trayectoria de Perich es un ejemplo de la complejidad de los cuidados. Madre biológica de un hijo de 26 años y madre de acogida de una niña con autismo, también cuida de sus padres, uno de ellos con Alzheimer. Esta situación la obligó a dejar el sector privado, especialmente el turismo, por la incompatibilidad de horarios.
“"Si eres madre, quieres trabajar, tienes hijos pequeños y estás sola, es casi imposible."
Para sobrevivir laboralmente, Anna optó por la función pública para acceder a reducciones de jornada. Aun así, su día a día implica desplazamientos entre Figueres y Girona, coordinando terapias e ingresos hospitalarios de su hija, quien requiere vigilancia constante.
La protagonista critica que el sistema obliga a las mujeres a elegir entre su profesión y la maternidad, denunciando que muchas empresas aún cuestionan la capacidad de las cuidadoras, forzándolas a pausar sus carreras.




