Conocidos también como estirabecs o guisantes mollares, estas legumbres se diferencian de los tradicionales porque se consumen enteros, incluyendo la vaina. Esta es plana, fina y de una textura que recuerda a una judía verde extremadamente delicada. Su presencia en los puestos es una de las señales inequívocas del cambio de estación.
Esta variedad recibe nombres diversos según la zona, como guisante capuchino o guisante de sopa. En la actualidad, su popularidad ha crecido gracias a su sencillez al prepararlos, ya que solo requieren retirar un pequeño filamento lateral antes de ser cocinados.
En la cocina, se recomiendan cocciones muy cortas para mantener el punto crujiente. Las preparaciones más habituales incluyen el salteado rápido con aceite de oliva y ajo, o su incorporación en los últimos minutos de arroces y pastas de temporada.




