El tirabeque: el tesoro efímero de la primavera que conquista la cocina del Maresme

Esta variedad de guisante que se come con vaina solo se encuentra unas semanas en los mercados.

Imagen genérica de unos tirabeques frescos en un puesto de mercado durante la primavera.
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Imagen genérica de unos tirabeques frescos en un puesto de mercado durante la primavera.

La llegada de la primavera marca la aparición en los mercados del Maresme de los tirabeques, una verdura singular y muy breve que destaca por su versatilidad y sabor dulce.

Conocidos también como estirabecs o guisantes mollares, estas legumbres se diferencian de los tradicionales porque se consumen enteros, incluyendo la vaina. Esta es plana, fina y de una textura que recuerda a una judía verde extremadamente delicada. Su presencia en los puestos es una de las señales inequívocas del cambio de estación.
Esta variedad recibe nombres diversos según la zona, como guisante capuchino o guisante de sopa. En la actualidad, su popularidad ha crecido gracias a su sencillez al prepararlos, ya que solo requieren retirar un pequeño filamento lateral antes de ser cocinados.
En la cocina, se recomiendan cocciones muy cortas para mantener el punto crujiente. Las preparaciones más habituales incluyen el salteado rápido con aceite de oliva y ajo, o su incorporación en los últimos minutos de arroces y pastas de temporada.