El pasado Viernes Santo, 4 de abril de 2026, la ciudad de Mataró vivió un momento de tensión durante su Procesión General. El himno de España fue interpretado en tres ocasiones por la Banda de Nou Barris i Roquetes de Barcelona, acompañando la salida de las imágenes de la Mare de Déu de l'Esperança, el Sant Sepulcre y la Soledat desde la Plaça de Santa Maria.
Este hecho ha provocado una oleada de críticas e indignación en las redes sociales, especialmente después de que el presidente de la Comisión de la Semana Santa declarara a Televisió de Mataró que la actuación musical “no tiene ninguna connotación política”. Esta afirmación ha sido ampliamente cuestionada por los usuarios, que consideran el himno un símbolo estatal y político.
Es un símbolo estatal y político que no forma parte del sentido religioso del acto.
Diversos comentarios en las redes sociales han expresado su malestar, señalando la contradicción entre la universalidad del catolicismo y la imposición de símbolos nacionales. Algunos usuarios han recordado prácticas del pasado, mientras que otros han interpelado directamente al gobierno municipal de Mataró, esperando explicaciones en el próximo pleno.
El catolicismo es universal. El españolismo es imposición.
La polémica se intensifica en un contexto donde algunos usuarios han vinculado el incidente con la presencia del PSOE en el gobierno municipal, sugiriendo una posible influencia de directrices nacionales en decisiones locales.




