Este incremento de la siniestralidad se notó especialmente en las demarcaciones de Barcelona y Girona. Tanto el Maresme como La Selva registraron 8 fallecimientos cada una, siendo esta última la comarca gerundense con más víctimas mortales. Las vías con mayor número de siniestros graves continúan siendo la AP-7, con 17 víctimas, y la N-II, que sumó 11 muertes en toda Catalunya.
Los colectivos más vulnerables siguen siendo los motoristas, que sumaron 45 víctimas mortales, y los peatones, con 12. Un dato preocupante es el aumento de la mortalidad entre los jóvenes: 51 personas menores de 35 años perdieron la vida, 12 más que durante el ejercicio anterior.
La prudencia y el respeto a las normas son esenciales para revertir la tendencia al alza de la siniestralidad, especialmente en vías de alta intensidad.
Ante estas cifras, los Mossos d'Esquadra y el SCT han reiterado la importancia de la prevención. Las autoridades insisten en la necesidad de respetar rigurosamente los límites de velocidad, mantener los vehículos en condiciones óptimas y extremar la precaución en carreteras con gran volumen de tráfico como la AP-7 y la N-II, crucial para comarcas como el Maresme y La Selva.




