El escenario actual de emergencia climática ha evidenciado la confrontación entre dos modelos energéticos. Mientras algunos sectores defienden el carbón y la energía nuclear, los expertos advierten que esta estrategia acelera el calentamiento global. La posible prórroga de Almaraz hasta junio de 2030 ha generado preocupación por las implicaciones de seguridad en instalaciones que ya han cumplido su ciclo.
“"Mantener el calendario pactado de cierre, en noviembre de 2027, es la vía más coherente y económica para los ciudadanos."
Informes técnicos estiman que alargar la vida de estas centrales costaría a la ciudadanía unos 3.900 millones de euros. Además, se prevé una pérdida de inversión en renovables de más de 21.000 millones de euros hasta 2033, dificultando los objetivos de descarbonización de la Unión Europea.




