Estos espacios estratégicos, que suman más de 200.000 hectáreas, son fundamentales para contener grandes incendios. Para que sean plenamente operativos, será necesario intervenir en 34.000 hectáreas, un proceso que se espera que dure años. Sin embargo, ya se han iniciado actuaciones en cinco ejes considerados prioritarios: Igualada-Martorell-Santa Coloma de Cervelló, Perafita-Manresa, Girona-Celrà, Argentona-La Roca y Rasquera-Perelló.
La nueva estrategia de gestión forestal sostenible del Gobierno, que pone el acento en la prevención y la adaptación al cambio climático, prevé un incremento de la inversión de 36,8 millones de euros. Además, se consolidará el Grupo Especial de Prevención de Incendios Forestales (GEPIF) y se duplicará el apoyo a las Agrupaciones de Defensa Forestal (ADF), con ayudas estables para la renovación de vehículos y maquinaria.
“"El territorio no está lo suficientemente preparado para el nuevo contexto de cambio climático y los megaincendios."
Esta afirmación subraya la necesidad de delimitar áreas estratégicas para detener grandes incendios y romper la continuidad de las llamas entre macizos. El objetivo es transformar el comportamiento del fuego para hacerlo controlable y extinguible, mediante actuaciones como la reducción de matorrales, el aprovechamiento de cultivos o el impulso de la ganadería extensiva, adaptando cada medida a las necesidades de cada área.
Los ejes de confinamiento representan la principal novedad de esta estrategia, complementando las franjas de protección para núcleos habitados (con un 75% del territorio ya cubierto y 15 millones de euros en ayudas a ayuntamientos) y los perímetros de protección prioritaria, de los cuales se quieren consolidar los 34 delimitados en Cataluña. Se espera aprobar dos nuevos proyectos antes del verano (Les Gavarres y El Montmell-Pontons-Mediona) y el resto entre 2027 y 2028.
La colaboración con el Grupo de Actuaciones Forestales (GRAF) de los Bomberos ha sido crucial, ya que se ha observado una pérdida de capacidad de actuación en incendios más grandes. Mientras que en 2003 solo un 0,2% de los fuegos superaban la capacidad de los Bomberos, en 2023 esta cifra subió al 11%. Este aumento del riesgo se debe a la crisis climática, la continuidad de la masa forestal y el abandono de usos agrarios y ganaderos.




