La protesta ha tenido un seguimiento desigual, alcanzando el 38% en el Hospital Arnau de Vilanova de Lleida, donde se ha llevado a cabo una concentración. A nivel autonómico, el sindicato eleva la participación al 39%, mientras que el Departamento de Salud reduce la cifra al 6,2% en toda Cataluña.
Las reivindicaciones se centran en la necesidad de un convenio propio y medidas contra el agotamiento profesional. La convocatoria catalana se limita a este lunes y viernes, aunque se suma al paro estatal de cinco días convocado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM).
Unos 30.000 profesionales estaban llamados a secundar el paro. No obstante, los servicios mínimos decretados aseguran la atención en áreas críticas como las UCI, urgencias, diálisis y tratamientos oncológicos, garantizando que las intervenciones inaplazables no se vean afectadas por la huelga.




