La regularización de migrantes alivia la falta de trabajadores en Tarragona

Los sectores de la agricultura y la hostelería en la provincia de Tarragona notan una mejora en la cobertura de vacantes gracias a la regularización extraordinaria de inmigrantes.

Imagen genérica de sectores económicos de Catalunya.
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Imagen genérica de sectores económicos de Catalunya.

La regularización extraordinaria de más de 27.000 personas en Tarragona está teniendo un impacto positivo en el mercado laboral, especialmente en sectores como la hostelería y la agricultura, que sufrían una falta crónica de mano de obra.

La regularización de inmigrantes en la provincia de Tarragona, que ha acogido más de 27.000 solicitudes, está empezando a paliar la falta de personal que afectaba a sectores clave de la economía. La hostelería, en particular, ha notado una mejora significativa en la cobertura de vacantes para los meses de verano.
Ángel Pérez, director comercial del grupo El Pòsit, que cuenta con cinco restaurantes en localidades como El Serrallo, Cambrils o La Pineda, explica que este verano han tenido más facilidad para cubrir las 60 o 70 vacantes habituales para los meses de julio y agosto. "Siempre nos cuesta mucho cubrir una parte de la plantilla, y este año hemos notado que había mucha más gente disponible", admite Pérez. Destaca que la inmigración siempre ha sido una ayuda para el sector, que necesita más personal debido al aumento de restaurantes y la demanda.
Pérez señala que la falta de reglamentación en años anteriores impedía contratar perfiles dispuestos a trabajar. La regularización, según él, ha sido "importante" para el sector, que ve cómo marroquíes, pakistaníes, sudamericanos y subsaharianos refuerzan sus equipos. La plantilla del grupo alcanza picos de 220 personas en verano.
Javier Escribano, presidente de la Associació d’Empresaris d’Hostaleria de Tarragona, confirma esta tendencia, afirmando que ha habido "más oferta" y que eso ha permitido al sector "elegir". "Hay más trabajadores disponibles, tanto de fuera como de aquí", añade.
Esta regularización estatal se ha convertido en un "balón de oxígeno" para la economía y para los propios inmigrantes. Muchos llegan con "ambición y ganas de trabajar", lo que les permite empezar desde abajo y ascender. Escribano indica que un ayudante de cocina o camarero sin conocimientos previos puede empezar cobrando unos 1.450 euros netos, con formación dentro de los propios restaurantes.
En la agricultura también se ha notado el cambio. Carol Aixut, responsable de Temporers i Conveni del Camp de la Unió de Pagesos, explica que desde hacía tiempo pedían una "regularización exprés" por la falta de mano de obra. "Se han cumplido las expectativas", asegura, y destaca que muchos de los recién regularizados ya trabajan en la recolección de fruta o la vendimia, aportando "garantías y continuidad" al sector.