La discusión actual sobre la problemática de la vivienda y su ubicación ha llevado a considerar la densificación como una solución primordial. Sin embargo, el análisis de las tendencias demográficas del último cuarto de siglo en Cataluña sugiere una realidad más compleja, donde la dispersión de la población ha jugado un papel relevante.
Los datos muestran que, de los 947 municipios catalanes, 51 han superado los 25.000 habitantes. Estos municipios, que antes concentraban el 71% de la población, ahora representan el 66%. Por el contrario, los 896 municipios más pequeños han visto aumentar su cuota poblacional del 29% al 34%. Esto indica que las poblaciones menores han crecido relativamente más que las grandes ciudades, especialmente aquellas cercanas a Barcelona.
El ritmo de crecimiento ha sido del 122% en las poblaciones grandes, mientras que en las pequeñas ha alcanzado el 151%. En términos absolutos, el crecimiento se ha distribuido casi a partes iguales: un 51% en las poblaciones mayores y un 49% en las menores. Esta paridad en las tendencias de concentración y dispersión cuestiona la idea de una densificación generalizada y sugiere que los márgenes de crecimiento futuros se concentrarán aún más en los municipios de menor tamaño.
Entre los municipios que han experimentado un crecimiento relativo más elevado destacan Lloret de Mar (194%), Cambrils (177%), Sant Cugat del Vallès (175%), El Vendrell (173%), Sitges (161%), Vic (154%) y Salt (154%). De estos, cuatro son municipios costeros, uno es metropolitano y dos son más distantes. Además, 13 municipios han crecido entre un 30% y un 50% más, incluyendo cinco del área metropolitana (Castelldefels, Rubí, Molins de Rei, Terrassa y Montcada i Reixac) y otros de la costa o capitales de comarca.
En cuanto al crecimiento absoluto, Barcelona sigue siendo la ciudad con más nuevos residentes (207.000), pero esta cifra es similar a la suma de las cinco ciudades siguientes (223.000): Terrassa, L'Hospitalet de Llobregat, Sant Cugat del Vallès, Sabadell y Lleida. Terrassa, en particular, ha registrado un crecimiento absoluto notable, con casi 58.000 habitantes más en este período, superando la cuarta parte del crecimiento de Barcelona.
Esta dinámica sugiere que el crecimiento poblacional en Cataluña es más disperso y complejo de lo que se había previsto en los planes territoriales. Ciudades como Girona, Tarragona, Mataró, Castelldefels, Rubí, Reus, Badalona y Lloret de Mar han superado los 20.000 habitantes de crecimiento, muchas de ellas fuera de la región metropolitana de Barcelona. Esta realidad exige una planificación más detallada para servicios como Rodalies, considerando no solo la vivienda sino también la actividad económica, para evitar que Barcelona se convierta en un "agujero negro" de déficit de vivienda y concentración laboral.




