La opinión subraya que las pensiones no deben considerarse una ayuda o una limosna, sino el dinero que los trabajadores han ganado y cotizado durante más de cuarenta años de trabajo. A pesar de haber cumplido con sus deberes fiscales toda la vida, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) continúa aplicando retenciones significativas cada mes.
Muchos pensionistas se preguntan con razón cómo es posible que una pensión contributiva pague impuestos casi como si fuera un sueldo normal, cuando ya no están en activo. La crítica se centra en el hecho de que se está cobrando lo que ya se pagó durante décadas, sin que las leyes fiscales tengan en cuenta esta realidad.
Un país que no respeta a sus jubilados es un país que no respeta su propia historia. Y esto, aquí en el Empordà, lo tenemos muy claro.
La demanda principal de los jubilados no es la eliminación total de los impuestos, sino la aplicación de sentido común y respeto. Se pide que se considere un mínimo exento de tributación más alto y que no se les trate como una simple caja registradora para cuadrar los números del Estado.




