El ampurdanés, hijo del alcalde republicano de Bellcaire d’Empordà, fue una figura singular que combinó el trabajo de arrocero con el de comerciante en Figueres, donde fundó el popular restaurante Sancho Panza. Murió justo antes de cumplir los 106 años y fue despedido en su localidad natal.
Gifre fue llamado a filas al final de la Guerra Civil. Tras combatir en el frente, sufrió la retirada y fue confinado en los campos de concentración de Sant Cebrià y Argelers. Protagonizó dos fugas, incluida una del campo de La Carbonera en Figueres, antes de cumplir seis años entre guerra y servicio militar obligatorio.
“"Todavía nos debe céntimos, porque no las pagaba. Por el hecho de verlo y hablar con él, ya estábamos contentos."
Una vez establecido en Figueres con su esposa, Pepita Barceló Perich, abrieron la tienda Gifre Barceló, aprovechando el auge del turismo. Entre sus clientes más célebres se encontraba el pintor Salvador Dalí, quien se detenía a comprar postales, aunque, según recordaba Gifre, no siempre las pagaba.
A principios de los años sesenta, la pareja inició su aventura en la restauración, culminando con la apertura del restaurante Sancho Panza en el año 1963, un establecimiento que se convirtió en un referente en la ciudad de Figueres.




