La asamblea de agricultores tomó la decisión de abandonar las vías del Alt Empordà, uno de los últimos puntos de protesta activos, horas después de la reunión con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa. El sector primario exigía al presidente un compromiso público para defender sus demandas tanto en Madrid como ante la Unión Europea.
La protesta, que comenzó la madrugada del miércoles al jueves, consistió en un “corte indefinido” del principal paso de camiones entre Europa y la Península Ibérica, utilizando tractores, remolques, pacas de paja y estiércol. Los agricultores se prepararon para una estancia larga, haciendo turnos y utilizando el pabellón ofrecido por el Ayuntamiento de Bàscara para ducharse y dormir.
La principal reivindicación se centraba en la política agraria europea, especialmente los recortes previstos en la Política Agraria Común (PAC) y, de manera crucial, el pacto de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, firmado recientemente.
“"Juega con la seguridad alimentaria porque permitirá la entrada masiva de productos agrícolas y ganaderos producidos con elementos y normas que aquí están prohibidos."
Aunque la N-II se reabrió al paso de turismos el mismo jueves por la mañana, la AP-7 permaneció bloqueada, causando importantes retenciones y desplazando el tráfico hacia rutas alternativas como la N-260 y carreteras secundarias, con imágenes inéditas de tráileres circulando por dentro de Figueres.




