Esta decisión responde a la imposibilidad de recuperar la frecuencia habitual de trenes tras el accidente ocurrido en Gelida. Aunque inicialmente la gratuidad debía terminar en febrero, las revisiones técnicas han obligado a mantener la medida para compensar a los usuarios por las constantes deficiencias.
En estos momentos, líneas como la R3, R4, R8 y R15 presentan tramos sin servicio. Además, la infraestructura cuenta con más de 200 limitaciones de velocidad que impiden el cumplimiento de los horarios previstos en gran parte del territorio catalán.




