La ciudad de Vilafranca experimenta una oleada de aperturas simultáneas de ciertos tipos de establecimientos, como gimnasios de gran superficie, que se instalan incluso a escasos metros uno del otro. Esta tendencia sigue patrones anteriores, cuando proliferaron los salones de manicura o las tiendas de vapeadores.
“"Es la ley de urbanismo, el gran problema que tenemos en las ciudades; en este sentido, los ayuntamientos estamos muy indefensos."
El alcalde Francisco Romero explica que la mayoría de actividades comerciales solo requieren una comunicación previa para abrir, limitando la capacidad del Ayuntamiento para intervenir, excepto si se requiere una licencia de obras. Por ello, el consistorio descarta el uso de moratorias, ya que las considera “pan para hoy y hambre para mañana” y no permiten discriminar por tipología de negocio.
Como alternativa a las medidas temporales, el Ayuntamiento apuesta por una estrategia a largo plazo centrada en la recuperación del comercio de proximidad en la calle Sant Pere. Se ha reservado una partida de 300.000 euros en el presupuesto de 2026 para adquirir fincas, rehabilitarlas y licitar los locales de planta baja con requisitos específicos para emprendedores.




